Cuesta pensar que, quizás, la historia de tu película es una historia de amor. Y ni siquiera de las que tienen nudos interesantes, conflictos sociales, personas que se oponen o triángulos amorosos. Simplemente le viste ahí y supiste que cada uno de tus huesos se convertiría en lava cada vez que lo volvieses a ver.
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Mostrando entradas de 2017
Éxtasis
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Observaba la belleza pura e intangible. Aquel torbellino de colores que la rodeaban, toda una gama cromática de maravillosas sensaciones que remolineaban a su alrededor. Sus oídos escuchaban dulces melodías procedentes del Parnaso, no había voces más bellas ni más líricas palabras que pudiesen fundirse en aquel timbre divino. En su boca, los sabores se mezclaban con increíbles resultados, tastaba con gusto y olía el fresco de aquella pradera. Cerrando los ojos, el sol y el viento acariciaban sus pestañas. Y se quedó así tumbada un tiempo, dejándose querer por el universo. Abandonada a todas aquellas sensaciones que inundaban sus sentidos, notó como una energía comenzaba a crecer sin freno en su interior. Era gusto puro, puro amor, excitación... era la vida, que no cabía. Y así rebosó por todos sus poros emanando electricidad, cada vez más rápida, cada vez más fuerte. Estalló. Se alejó arrastrada por el viento, bailando la canción, calentada por el sol. No qued...
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Estos días en el hospital me están dejando más tiempo para disfrutar de la compañía de mi familia. Siempre que les veo siento mis emociones más a flor de piel. Frente a ellos estoy más expuesta, más débil, y me cuesta más mantenerme en pie. Me sucede sobre todo con mi madre: ante ella me siento frágil, vulnerable; soy capaz de engañarle con mis palabras pero no de hacer que mis acciones bailen en torno a mi farsa. Si me quedo a solas con mi madre y me hace esa temida pregunta: "¿qué tal estás?"... No soy capaz de aguantar mis lágrimas. Y tras eso, por mucho que me esfuerce, no puedo admitir del todo lo mucho que me avergüenzo de ser yo misma. Para el resto de mis parientes soy fuerte y extravertida, nunca dejo entrever mis debilidades. Soy animada y evito las confrontaciones, cada vez que algún tema se desvía y hago referencia a algún desajuste o debilidad mías mi hermana se niega a escucharme, no quiere ver la verdad. Crecí entre personas fuertes, que con dedic...
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Soñé muchas veces que alguien llegaba para salvarme de mí misma. Que irrumpía en mi vida como una especie de salvador y alejaba de mi cabeza todas estas ideas que me inundan con demasiada frecuencia. Por mucho que me negase que esta figura podía existir, albergaba demasiado hondo la esperanza, una especie de espina clavada en mi conciencia. Pero esa espina hace algún tiempo ha empezado a molestarme. Quizás no tanto únicamente por una reflexión propia si no porque ha ido acompañada de citas, música... que han ido marcando y guiando mi pensamiento, No sucede sólo con esto: lo que vemos, escuchamos o disfrutamos de algún modo artístico también construye en gran parte lo que somos y en gran medida considero que yo soy producto de todas las series, películas, dibujos, fotografías o canciones con las que me he deleitado en estos veinte años. En este tema en concreto me marcó una escena en particular; hay un momento en My Mad Fat Diary en el que se ve a Rae entrar en la ba...
13/Abril/2013
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Debía subir a la superficie bajo cualquier circunstancia. El denso aire y un olor agrio y repulsivo se le introducía en los pulmones y le dificultaba la respiración. Siguió desplazándose por el estrecho y húmedo túnel. Sus manos se hundían en el fango, impidiéndole gatear fácilmente tan agachada como podía. En las paredes de piedra, pequeños insectos y arácnidos corrían a esconderse entre las grietas, al divisar tan extraño intruso. Tan oscuro estaba el túnel como una noche sin luna y esto le obligaba a entre cerrar los ojos como tratando de percibir las formas que, entre sombras, describían los diferentes túneles por los que debía pasar. El pelo, pegado a su frente a causa de sudor, le caía más allá de los hombros y se enganchaba en la escasa vegetación que surgía del barro y trepaba por las paredes. En un último esfuerzo, procuro seguir gateando a una velocidad constante, sin perder el ritmo. Deseaba salir de allí cuanto antes, dejar todo atrás y olvidar, junto a ese clau...
26/Julio/2012
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La fecha es la de la última edición que aparecía en las "propiedades" del documento de texto donde encontré este relato. Diré que yo tenía exactamente 15 años, 8 meses, y 14 días cuando lo escribí, aunque no creo que sea justificación alguna para las faltas de redacción porque seguramente en una comparación calidad/edad saldría ganando por mucho respecto a la actualidad. Simplemente no quería que este texto acabase en el disco duro de un viejo portátil en algún vertedero cuando mi ordenador muera definitivamente, así que quiero subirlo a la "nube" para conservarlo un tiempo más. Irati del futuro, enjoy it. Hijos, en esta velada tan interesante no puede faltar una historia como las que antaño os contaba, cuando aún mis piernas podían soportar vuestro peso y, sobre mi regazo, me pedíais que os relatara mi vida cuando tenía vuestra edad. Ahora con dieciocho y veintiún años podréis escuchar la una historia de amor que os voy a contar. Debo matizar que no se trata ...
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Cuando salió del trabajo se pasó por una librería en el casco viejo. Estaba en una calle estrecha, pero aún no le había llegado la sombra y el naranja del sol de la tarde inundaba su escaparate. Al entrar olía a incienso y a libro viejo, aroma de transporte a dimensiones desconocidas. Tras ojear y hojear unos cuantos, eligió dos pequeños libros de relatos y, al ir a pagar, vio tras el mostrador una preciosa libreta encuadernada en cuero, que compró sin dudarlo. Salió de aquel callejón libreta en mano, con los libros ya en su mochila, y se dirigió hacia un pequeño parque al lado del río. En un banco, al resguardo de un árbol, cruzó las piernas y sacó un bolígrafo de su abrigo. Así, absorta en su escritura, lo que le rodeaba iba difuminándose poco a poco, el calor del atardecer daba color a su fantasía. Se fue así el último rayo de sol, la noche y los grillos le sorprendieron. Sólo entonces salió de su ensueño y recogió la libreta para marcharse. Su sombra crecía y disminuía bajo l...
Mi vieja amiga
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Hoy ha vuelto a aparecer junto a mí, en el asiento trasero del coche de vuelta del hospital. Todo estaba a oscuras, con el único sonido de la lejana radio mal sintonizada y el de las ruedas sobre la carretera mojada. Posó su barbilla en mi hombro y empezó a susurrarme cosas al oído. Una vez más su seductora voz me dijo todo aquello que por las noches dicta mi conciencia y mis oídos no escuchan, todo aquello que creo firmemente e intento negarme de continuo. Que era inútil, que no valía nada, que era débil... Unas lágrimas brotaron de mis ojos, pero me las enjuagué antes de que rodasen por mis mejillas. Cruzaron por mi mente mil maneras de odiarme aquella noche, las preciosas marcas que podrían decorar mi piel al día siguiente, la carne entre mis uñas... entonces recordé que este año me había prometido no volver a hacerme daño físico jamás (Pues sé que ese puedo evitarlo). Así que respiré hondo un par de veces. Al ritmo de mis inhalaciones, Beretrice se volvía cada vez más pequeña...
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Grises las aceras, grises las personas y grises las vidas de esta gris ciudad. Paseas por las calles teñidas en sepia y las luces de las farolas anuncian la llegada de otra noche más. Otra noche de lejana música que debemos bailar, sin que ni su melodía ni sus letras lleguen a nosotros jamás. Bajas las cuestas, y tu cabeza explora otras dimensiones, mientras tus pies se embarcan en una sucesión de pasos hacia quién sabe qué lugar. Se ha sumado tu ausencia a la leve presencia de alcohol, así que ya puedes ir olvidándote de enfrascarte en cualquier conversación racional. Quizás no es el mejor lugar en el que estar. Ya en el calor del bar, música y voces se entremezclan; todo se tiñe de colores, de sombras moviéndose al compás y dejas que el ritmo te lleve de un lado a otro, olvidando por un momento las grises aceras, las grises personas... y tu gris vida en esta gris ciudad.