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Mostrando entradas de marzo, 2014

* Untitled * I (proyecto de relato)

Contaba con haber hecho algo mínimamente productivo en aquel tiempo el el que, sentada sobre aquella confortable butaca marrón, esperaba a que le llamasen. Sin embargo la recepcionista, una mujer pelirroja con un voluminoso cardado y gafas de pasta amarillas, le había requisado el bolso junto con el libro que tenía para leer ( una antigua edición de "La Metamorfosis" que, aún siendo una obra corta, era incapaz de terminar). Cruzó las piernas y se sacudió extrañada un poco de polvo blanco de las medias; echó la vista arriba y vio cómo parte de la escayola del techo, lleno de humedades, se estaba cayendo justo sobre su cabeza. Se aferró a los reposabrazos y se impulsó hacia arriba y hacia la derecha, dando pequeños saltitos junto con su asiento hasta apartarse del foco de los desprendimientos. Miró la puerta del despacho, que seguía cerrada. A través del cristal translúcido se podía apreciar por momentos la sombra de un hombre, que, paseándose de un lado a otro de la habitaci...
En cuanto la noticia llegó a la aldea se corrió la voz a una velocidad espeluznante, tal rapidez que hacía dudar de la posibilidad de la existencia de una especie de red psíquica interconectada entre todas las mujeres de más de ochenta años de aquel pueblo ( de aquel, y de cualquier pueblo de menos de mil habitantes, según mis acaloradas investigaciones bajo el flexo de mi mesa de trabajo). Ella estaba embarazada.  Pero, ¿quién era el padre? Este dato escapaba del conocimiento de las señoras que podían hacer competencia al mismo FBI, y , sin embargo, no podían llegar a ninguna hipótesis convincente. - Pues este último año no ha salido nada la chiquilla eh, todos los días ha estado su coche frente a casa a las ocho y cuarenta y tres. Y siempre ha venido sola. - Y aquella vez que...? - Una mujer era la acompañante. Que no, que te digo yo que por esta calle no pasa hombre sin yo saberlo, y haber no ha habido ninguno. Un misterio es. - La noté rara desde que vino, d...

Cómo teñirse el pelo con Henna

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Pues bien, después de haberme hecho muuuchos cambios ( y pifias ) capilares en el último año, he decidido terminar definitivamente tiñéndomelo por completo con henna, puesto que es la solución más natural como tinte de coloreado semipermanente. Voy a explicaros tratando de ser precisa cómo lo hice, y no me hago responsable de mis errores a la hora de exponerlo en pasos y explicarlo, ya que soy algo (bastante) negada en el tema. A parte, esto es como yo lo hice, es decir, no sé si es la mejor forma de hacerlo, pero a mí, al menos, me surtió efecto. Comenzemos. Primero, lo que vas a necesitar es: - Henna ( claramente...) : Yo pregunté por ella en la herboristería, y en casi todas tienen de diferentes colores. La compré de la marca de la fotografía, que suele ser la más común ( y el envoltorio sigue siendo el mismo desde que el mundo es mundo). - Guantes: vienen unos con la propia henna, pero son bastante malos así que te recomiendo comprar unos de látex, que además son más cómo...
No comienzo a escribir esta entrada con nada en mente, la verdad. El título será obra de la obligación al haberla terminado, pero, sin embargo, quiero escribir algo aunque se trate únicamente de un cúmulo de palabras vagas y sin sentido. Cuando era pequeña me caí dentro de una piscina y nadie se enteró hasta que conseguí salir por mis propios medios y fui a decírselo a mi madre, calada de pies a cabeza. Tengo tanatofobia, y creo que es una etiqueta que yo misma le pongo para no admitir mis anormales paranoias acerca de la muerte. No serán una o dos veces las que estoy junto a mi abuelo y tengo ganas de llorar, porque siento lo mismo que sentía con mi abuela cuando tenía Alzheimer. Temo el momento en el que uno comienza a perder la mente, el reconocimiento y el recuerdo, porque creo que nosotros mismos somos ese recuerdo, y nos olvidamos de nuestro propio ser. Cuando era pequeña, de nuevo, tuve un tiempo miedo a traga...