Yo, Beretrice
Irati, 20 años. La edad es lo de menos, tengo la teoría de que mi cabeza no ha evolucionado enexceso desde los 15, al menos para mejor. No considero tener ninguna virtud especial ni nada que me defina con demasiada exactitud: quizás una ligera tendencia a dejar que las cosas mínimamente nocivas de mi vida se adueñen de mi pensamiento y consigan fundirme por dentro. Cuando escribo siempre tengo a mano el wordrefference porque tengo un bloqueo de acceso al léxico importante que de vez en cuando me da ganas de llorar, y no he trabajado en mi vida no por una falta de voluntad, si no porque no me veo capaz de realizar correctamente ninguna tarea cuya ejecución requiera capacidad o conocimientos superiores a un niño de primaria. Y ni eso. Quizás alimente esta inutilidad el hecho de que lleve autoobligándome a interacturar con gente toda mi vida a pesar del pánico que me sigue produciendo. Llevo tres años sintiendo que no sirvo para nada. Los logros en mi vida caen en una especie de saco roto, agujero negro que se atraganta con mi robada felicidad.
Contaría una especie de milonga sobre amores y desamores, pero en realidad no he tenido prácticamente nada de eso. Sólo estuve enamorada una vez, me embarqué en un proyecto conjunto de joder una relación y lo conseguimos. Un gran logro más. Antes y después de esto siempre he sido una niña rara e introvertida, incapaz de mantener contacto visual con cualquier persona que le pueda gustar o a la que potencialmente pueda gustar. Tanto me he encerrado en este refugio de autosuficiencia emocional simulada que acabo siendo tan exigente con las personas como conmigo misma, sacándoles todos los defectos posibles y acabando por desinteresarme por todo el mundo. De todos modos, ahondaré sobre el tema de las relaciones interpersonales en algún momento, supongo; es un tema que no me da muchas vivencias pero sí mucho que teorizar. Es más, estudio psicología con la fantasía cuasiutópica de hacer un máster en sexología y ayudar a personas a gestionar bien sus relaciones interpersonales, cosa que yo no he hecho en mi vida. Irrisorio.
Escuchaba indie español, después de pasar por miles de estilos musicales diferentes, hasta que rompí con mi ex y lo dejé por recuerdos dañinos. Ahora me he embarcado en el indie internacional, un poco a mi bola, como siempre, tratando de descubrir nuevos grupos, pero Youtube siempre me arrastra a escuchar Daughter una y otra vez. Digamos que si quisiese aprender inglés gracias a sus canciones, sólo aprendería a decir lo mal que me siento, lo mucho que me duele el desamor y las ganas que tengo de suicidarme en otro idioma. Que en muchas ocasiones tampoco dista de mi discurso habitual en castellano.
La única persona que amo de manera constante en el espaciotiempo es a mi mejor amigo, iría con él al fin del mundo, pero no entiende la parte de mi ser que abarca todo mi autodesprecio, y a veces eso me hace sentirlo emocionalmente distante de mí.
Tengo una familia que se jacta de que nadie de nuestro alrededor tiene problemas para afrontar la vida, de que todos somos fuertes, y eso me ha echado atrás en todos mis fallidos intentos de comunicarles cómo me siento, en una especie de continua distimia.
Todas estas cosas siempre las he reflejado escribiendo. Con un solo click puedes acceder a mi blog y leer toda la desgracia paranoica que yo misma he construido en mi interior.
Enjoy.
Comentarios
Publicar un comentario