La manada
Estamos en esa época del año en la que el verano se nos presenta cercano, casi tangible, a la vuelta de la esquina. Alargando un poco el brazo de los días y semanas, podemos rozar esas jornadas de vacaciones (porque de sol y buen tiempo, nada) que tanto nos(os) hemos(habéis) trabajado durante todo este curso académico. Y a la par que esa aspiración por tumbarnos a la bartola rascándonos lo más preciado, también llega ese afán por encontrar a alguien con el que tumbarse (no necesariamente el mismo individuo cada día). Es de conocimiento público que la primavera la sangre altera. En mi opinión, se va a sitios indebidos.