La manada
Estamos en esa época del año en la que el verano se nos presenta cercano, casi tangible, a la vuelta de la esquina. Alargando un poco el brazo de los días y semanas, podemos rozar esas jornadas de vacaciones (porque de sol y buen tiempo, nada) que tanto nos(os) hemos(habéis) trabajado durante todo este curso académico.
Y a la par que esa aspiración por tumbarnos a la bartola rascándonos lo más preciado, también llega ese afán por encontrar a alguien con el que tumbarse (no necesariamente el mismo individuo cada día).
Es de conocimiento público que la primavera la sangre altera.
Y es ese el momento temido por unos, venerado por otros: el varón pone en práctica toda su gallardía y su buen ver para tratar de conquistar a la hembra.
“Estamos en el año 2013 después de Jesucristo. Toda España esta ocupada por machos hormonados… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles mujeres resiste todavía y siempre al invasor... no...espera...no"
Aún en gran grupo, comienzan a otear a sus posibles presas. Varios han decidido que alguna puede merecer la pena para llegar a copular, otros tantos se retiran en busca de otras nuevas, tanto como si ninguna les convence o consideran que sus competidores son demasiado fuertes en esa ocasión.
Puesto ya el ojo en la fémina en cuestión, observan a sus compañeros y comprueban si algún otro ha reparado también en ella, como suele suceder.
Entonces comienza la lucha.
Todo el carácter, unido a las cualidades físicas de cada rival, marcará el desenlace de este enfrentamiento: el objetivo es conseguir la atención de la fémina antes que el oponente.
Cruces de miradas, sonrisas e intentos de destacar entre los demás machos de la manada: ser el más gracioso de todos con diferencia, llevar los atuendos más lujosos, demostrar el mayor vigor y la mayor virilidad.
En esta época del año la importancia del intelecto, la imaginación u otras capacidades o talentos se ven reducidas, pasadas a un segundo plano o incluso, en algunas situaciones, olvidadas por completo.
¿Dónde han quedado siete millones de años de hominización para que, en determinados casos y comportamientos, nos asemejemos tanto a nuestros primos los chimpancés (o los bonobo)?

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