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Mostrando entradas de febrero, 2019

La riña infinita

Nació, con casi total seguridad, una tardenoche de dosmildiecisiete: era algo que alguien hacía mal. Pero su gestación no fue corta, ciertamente, hace falta saber callar para alimentar a la bestia de las palabras, si las dices (las correctas) ella no crece -o hubiese crecido- y nunca habría llegado a ver la luz. Pero, PERO, la bestia creció y fue alumbrada entre sollozos, sangre y lágrimas y se alimentó de las otras bestias que ya poblaban la tierra. Así, de vez en cuando, y cada vez con más fuerza, aparecía en nuestras vidas, y comía más palabras calladas y más palabras mal dichas. Al poco tiempo se comenzó a sustentar también de gestos de desprecio, no desaprovechaba oportunidad para aparecer y susurrar en nuestros oídos lo que el otro había hecho mal, lo que nos había hecho sufrir, lo que sentía o dejaba de sentir, lo que me pedía, lo que no me pedía o lo que quería o no quería hacer. Para cada uno se disfrazó de una manera, la riña adapta sus vestiduras a los hábitos de cada...

Vómitos

11/12/2017 Ella vive en un cuento de hadas en un lugar difícil de imaginar. A veces se siente tan pequeña que sus pulmones no le caben en el pecho y se ahoga. Pero este a veces presente será pasado. Escuchará Wolf Alice y el Kanka, se teñirá el pelo de mil colores. Porque hay espacio para el miedo, pero un espacio mucho más pequeño. Porque se había comido el sitio de muchas cosas que en algún momento fueron importantes. Ella está hasta el coño de que cada fallo suponga una derrota. Ella no es una mierda Ella sirve para algo, habrá que descubrirlo, porque nadie está vacío Me siento muy Hannah, lo que vivo es siempre el centro de lo que escribo, y siempre es simplista, falto de vocabulario. Pero yo no sabría narrar experiencias tan emocionantes o comprometidas. Me falta cara en la vida, pero la voy a afrontar y la voy a conseguir.   Te vi nacer Manchabas de tinta negra todo a tu alrededor Creí que mis murallas podrían frenar tus pasos, pero escurridiza te aden...

El mundo humano uno

Ya no se le ocurría cómo podía hacerle entrar en razón. Había salido a la calle a despejar sus ideas un rato y estaba apoyada contra la cristalera del bar. Pidió un cigarro a un grupo de chavales que estaban a su lado y le dio una larga calada. Mañana se arrepentiría, se despertaría con la boca reseca y ganas de vomitar, odiaba el tabaco. Pero necesitaba algún modo de reflejar su ansiedad. Estaba hasta las gónadas de su hermana, le había explicado la situación de mil maneras diferentes, era la única manera de conseguir seguir las tres juntas y aun así ella se mostraba reticente, ponía pegas a todo, tenía miedo, miedo de verdad. Pero muchas cosas nos dan miedo alguna vez y tenemos que hacerles frente, desde ir a hacer la compra un día, mudarse de ciudad hasta descubrir que tienes VIH: lo miras con perspectiva, paras unos segundos a pensar y sigues adelante, porque la otra opción siempre es peor. Apagó el cigarro contra el bordillo y lo tiró a una papelera que había al lado de la pue...

Cartas a Lilith

Tal vez donde tú habites también haya pájaros, urracas que cruzan el cielo y se posan sobre postes eléctricos. Igual el sol se pone a las seis y diez, justo hoy veinticinco de diciembre de dosmildieciocho, y quizás también estás lejos de todo lo que alguna vez has considerado hogar. Sin embargo, no me importa. Nuestra relación será unidireccional. Sé que ya no vives allí donde siempre te encontraba para ir juntas a merendar. Quiero pensar que en algún momento volverás a habitar tu morada, y llegará el día en el que enciendas la lumbre y, quitándote un denso abrigo de piel, te tires en el sofá ya polvoriento mirando de reojo todas estas cartas que estarán arrastradas detrás de la puerta a tu paso, cartas húmedas respirando el aire del mar que entra a través del buzón. Pasados ya dos años desde nuestro proyecto conjunto, aquello que las tres intentamos construir, a veces pierdo la esperanza de volver a verte. Sin embargo, no perderé la posibilidad de volver a hablarte y sé de b...