Éxtasis
Observaba la belleza pura e intangible. Aquel torbellino de colores que la rodeaban, toda una gama cromática de maravillosas sensaciones que remolineaban a su alrededor.
Sus oídos escuchaban dulces melodías procedentes del Parnaso, no había voces más bellas ni más líricas palabras que pudiesen fundirse en aquel timbre divino.
En su boca, los sabores se mezclaban con increíbles resultados, tastaba con gusto y olía el fresco de aquella pradera. Cerrando los ojos, el sol y el viento acariciaban sus pestañas.
Y se quedó así tumbada un tiempo, dejándose querer por el universo.
Abandonada a todas aquellas sensaciones que inundaban sus sentidos, notó como una energía comenzaba a crecer sin freno en su interior. Era gusto puro, puro amor, excitación... era la vida, que no cabía. Y así rebosó por todos sus poros emanando electricidad, cada vez más rápida, cada vez más fuerte.
Estalló.
Se alejó arrastrada por el viento, bailando la canción, calentada por el sol.
No quedó de ella nada.
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