Te diré lo que busco.
Creo que nunca me había puesto a reflexionarlo de forma tan profunda, porque caía una y otra vez en el error de derivar en que no sé realmente lo que pienso y quiero.
Tropezando cincuenta veces al borde del mismo acantilado, y precipitándome hasta el agua, tardaba cada vez más tiempo en conseguir ascender a la superficie, agarrar con mis callosas manos las rocas y volver a escalar hacia arriba.
Pues bien, tras todo este tiempo creo haber encontrado la respuesta a la pregunta que me he planteado y replanteado en múltiples ocasiones.
Y la respuesta es la completa ausencia de ella.
Habiendo asumido ya una posible partida de cero, de una nada blanca e infinita, procedo a redactar qué es lo que quiero en este ahora momentáneo que se metamorfoseará en un futuro y ha cambiado desde el pretérito. Este segundo de lucidez en el que escribo que viene determinado por tantos factores ambientales que no creo poder cuantificarlos ( este extraño frío que siento en el cuerpo, esta canción cuyas ondas sonoras hacen vibrar mis tímpanos y mi cerebro recodifica en forma de cosquilleo mental, el roce de mis dedos con las teclas de mi portátil y ese ruido que hace la mesa al dejar de apoyarme en ella).
Creo que es un momento perfecto. Creo que cada momento de mi vida ha sido perfecto en sus imperfecciones. Me he sentido tan influenciada con el mundo que se extiende más allá de mi que me he llegado a sentir parte de él.
Así que ahora quiero saber lo que es la nada absoluta.
Creo que nunca me había puesto a reflexionarlo de forma tan profunda, porque caía una y otra vez en el error de derivar en que no sé realmente lo que pienso y quiero.
Tropezando cincuenta veces al borde del mismo acantilado, y precipitándome hasta el agua, tardaba cada vez más tiempo en conseguir ascender a la superficie, agarrar con mis callosas manos las rocas y volver a escalar hacia arriba.
Pues bien, tras todo este tiempo creo haber encontrado la respuesta a la pregunta que me he planteado y replanteado en múltiples ocasiones.
Y la respuesta es la completa ausencia de ella.
Habiendo asumido ya una posible partida de cero, de una nada blanca e infinita, procedo a redactar qué es lo que quiero en este ahora momentáneo que se metamorfoseará en un futuro y ha cambiado desde el pretérito. Este segundo de lucidez en el que escribo que viene determinado por tantos factores ambientales que no creo poder cuantificarlos ( este extraño frío que siento en el cuerpo, esta canción cuyas ondas sonoras hacen vibrar mis tímpanos y mi cerebro recodifica en forma de cosquilleo mental, el roce de mis dedos con las teclas de mi portátil y ese ruido que hace la mesa al dejar de apoyarme en ella).
Creo que es un momento perfecto. Creo que cada momento de mi vida ha sido perfecto en sus imperfecciones. Me he sentido tan influenciada con el mundo que se extiende más allá de mi que me he llegado a sentir parte de él.
Así que ahora quiero saber lo que es la nada absoluta.
Comentarios
Publicar un comentario