Solo escribo esto porque necesito una forma rápida de desahogarme, porque nadie me entiende, porque yo no me entiendo y como siga así voy a explotar.
Estoy encaprichada/me gusta/ quiero"?¿"(no, tanto no creo) a un chico que mete fichas a todo el mundo y es un poco cabrón... pero... dios!¡¡¡ que coño estoy haciendo? estoy pilladísima por alguien... que ni siquiera creo que bese bien! (jajajaj) (PD: que conste que esta fue mi primera impresión, no deseo ofender a nadie)
Y bueno ¿por qué me he liado con él? no lo sé... él quería...yo quería... y no pensamos en las malditas consecuencias. Aunque yo no estoy muy dispuesta a asumirlas; él ni siquiera parece haberlas percibido.

(Esta pequeña introducción pertenece al pasado pero me gustaría conservarla solo para situar la fecha en la que comencé a escribir las extrañas reflexiones que dan lugar tras esto. Este texto comencé a escribirlo poco después de la navidad al comienzo de 2012)(Dios que literario me quedó, no? Lo que es tener arte....)





PARTES, REFLEXIONES SOBRE LA VIDA, VENTRÍCULOS Y AURÍCULAS (Tomo Primero)

{ "Lo único que me mueve
es el calor de tu aliento
o quizás realmente
sea el calor del mío
sólo que yo no sé distinguirlo aún" }



Parte 1: Reglas base del enamoramiento

Una pieza más en su juego, pero una pieza de todas formas. Soy una maldita reina a la que confunden todos con un peón; voy de tablero en tablero buscando a alguien que me reconozca, que me deje saltar los cuadrados blancos y negros con plena libertad, sin límites, feliz. Pero hay doce peones acechándome, me impiden el paso... debo pensar. Nunca se me dio muy bien, siempre todas las jugadas han estado hechas, premeditadas, pero ahora no hay tiempo para eso; debo actuar rápido. Creo que estoy en jaque...(soy una reina con la importancia de un rey) pero me puedo mover con más facilidad, el mate no ha llegado... no ha llegado... aún no...esquivando alfiles y caballos, torres; debo coger a mi rey y llevarlo a mi tablero. A mi juego. Donde sólo yo pongo las reglas. Y la primera es que él es para mí. 




{ "Pasé entera una vida
buscando el amor idóneo.
En la segunda, ya aprendida
bañada en errores
llegue a la acertada conclusión
de que él era yo" }



Parte 2: el no-desenlace

¿Maticé la última vez que escribí que no se me da bien jugar al ajedrez? Aún esto sigue su curso... y no se como va a terminar todo... pero mientras lo lleve con humor y siga siendo feliz no hay ningún problema. Hay cosas que necesitamos que ocurran lo más rápido posible... y otras, en cambio que no nos urgen, que queremos que sucedan pero debemos tomarnos nuestro tiempo para eso. Y entonces es cuando debemos aprovechar ese espacio para vivirlo, porque en realidad eso es la vida: todo lo que ocurre mientras intentas descubrir qué es. Una gran frase: "pon la música tan alta que me impida pensar"; asegúrate de que sea una buena canción y deja que mitigue tus malas ideas; que cosa más mala eso de pensar... y por lo que se ve, en esta vida, tampoco es que de buenos resultados.


Parte 3: el siguiente no-desenlace

Quizás debería apuntarme a un cursillo de ajedrez. Me siento en esto del amor tan torpe como una torre: solo me muevo en línea recta y últimamente parece ser que mi tendencia es retroceder. Retroceder... ¿por miedo?, ¿por desconocimiento?... ¿por falta de ganas?
Lo que debo ser es un caballo, saltar una a una las demás piezas, esquivándolas, comiéndolas; ganando esta partida; acechando al contrario. Pero en cuanto consigo situarme frente a mi oponente; mirar al rey intensa y directamente a los ojos... me veo reflejada en el azabache y, cayendo de repente, descubro que ese intrincante con cara de acero que se opone a mis ideales, no es nada más ni nada menos que yo misma.
¿Cómo voy a ganarme una partida, si a la vez que gano, pierdo; y si pierdo, a su vez,  gano? ¿Por qué será esto tan difícil y no encontraré la salida de este laberinto en el que me encuentro?
Y de nuevo, observo mi vida, como un laberinto lleno de callejones sin salida. Pero no quiero llegar al final, porque es imposible, porque el final representa la paz y la tranquilidad, porque en el final no hay aire, ni latidos de corazón. Hay silencio y un sueño profundo.
La vida es todo aquello que haces para salir de su laberinto, y todas las vueltas que das para retroceder de sus callejones tapiados. Me imagino la mía como un laberinto de ramas, de mármol, de espejos, como una gigantesca casa...
Quizás estamos en el mismo laberinto pero no nos encontramos, ninguno nos hallamos en las mismas salas; tal vez nunca lo hagamos. A lo mejor sólo una fina pared de papel nos separa, y, con luz tras nosotros, vemos nuestras sombras a través de ellas y nos imaginamos cómo estaríamos uno al lado del otro.
Lo más doloroso es cuando esa pared es de hielo. Nos podemos ver a través de él, nuestros alientos lo derriten poco a poco pero nunca lo suficiente para llegar a tocarnos; cuando lo intento, mis manos y mi cuerpo se quedan pegados al frío del hielo. Y me quemo, me hiero; intento separarme pero mi piel se desgarra. Duele, me duele. Solo el tiempo puede hacer que el hielo se derrita lentamente y suelte mi corazón (aunque este nunca se recuperará del todo), pero entonces tú ya habrás cambiado tu rumbo en este laberinto y tal vez nunca jamás volvamos a encontrarnos.

{  - No pienso tener hijos.
+Ya te llamaré dentro de unos años, ya.
- Llámame, estaré soltera y viviendo la vida, intentaré buscarte un hueco en mi agenda.  }


Parte 4: Lágrimas

Se habla mucho y demasiado. Se cuenta mucho y, a la vez, muy poco. Se relatan ingenuidades, muy pocas verdades, y muchas mentiras. Se dice bastante y a su vez nada.
Se llora, pero se llora a secas. Quizás no es esta una forma muy correcta de expresarlo. Se lloran océanos, mares, lagos, lagunas, charcos, gotas. Se lloran ríos, rápidos, torrentes. El llorar desgasta, erosiona, crea valles y montañas. Se llora por muchas cosas: ira, rabia, amor, alegría, tristeza, dolor, desesperación, por picor de ojos... un grano de arena, un mosquito inoportuno... Se llora, a su vez, de muchas maneras: a gritos, en el más profundo de los silencios; con los ojos abiertos, cerrados; de pie, sentado, tumbado; en la cama (lágrimas de almohada), nadando en el mar (lágrimas saladas), en un hospital (lágrimas medicinales), en la cima de una montaña (lágrimas de altura). Se llora haciendo muchas cosas: comiendo limón (lágrimas ácidas), un bizcocho (lágrimas dulces)... o algo que no sabe bien (lágrimas amargas); corriendo (lágrimas rápidas); escribiendo o leyendo (lágrimas literarias); cantando (lágrimas musicales) o recordando (lágrimas pasadas).
Se puede llorar solo o en compañía. Se puede llorar cuando quieras, o, en ocasiones, cuando no quieras.
Mis lágrimas me pertenecen.
No son tuyas.
No son suyas.
No son vuestras.
No son de ellos.
Ni siquiera son nuestras.
Son mías. Salen de mis ojos y corren por mi cara, que igual está triste o quizás sonriente. Pero no puedes guardarlas en un frasco de cristal y retenerlas, no puedes tirármelas a la cara y mojarme con ellas a tu antojo; ni siquiera yo debo regalártelas. Podría, pero no quiero. Son de las pocas cosas que aún conservo y quiero seguir conservando.



{ "Hay leyendas que relatan
que muchos de los mares fueron formados
por el llanto de mujeres despechadas.
Si por mí fuera
viviríamos
en una
larga y eterna
sequía"  }

Parte 5: Conversaciones de corazones solitarios I.

- ...y cogí y lo hice.
+ ¿Pero cómo se te ocurre, estás loco o qué?
- No, simplemente decidí que esa era la vez.
+ ¿Qué vez?
- La primera en la que debía empezar a hacer lo que yo quisiera y no lo que los demás me incitaban a hacer.
+ Bueno, así visto tiene hasta sentido. Pero...
- ¿...pero?
+ Pero, ¿y si no sé lo que hacer?
- Debes aclarar tus ideas primero.
+ Es tan facil dejarse llevar...
- ...sin saber a donde vas a llegar.
+ El problema es que yo nunca consigo aclararme.
- Quizás deberías tomarte un tiempo para pensar de vez en cuando.
+ ...
- ¿Hola?
+ Ehhhhmm sí perdón, me había quedado pensando en lo que me acabas de decir.
- ¿y?
+ Creo que tienes razón en que tal vez sea el momento en el que no deberíamos dejarnos llevar y tomar nuestras propias decisiones.
- ¿y?
+ Me voy ahora a dar una vuelta con música, creo que debo meditar un poco...


{ "Personalidad
¿qué es la personalidad?
Originalidad
¿qué es la originalidad?
Normalidad
¿qué es la normalidad?" }

Parte 6: Aires del sur.

Un aire del sur... es caliente, no hace frío y sienta bien... pero es aire. Y predice que se avecina una tormenta. Lloverá, lloverá mucho. Te calarás hasta los huesos, aunque hayas disfrutado de ese aire que parece el de un secador de pelo. ¿No hubiese sido mejor aguantar un viento que, aunque frío, no trajera lluvias y mal tiempo tras de sí? Eso ya es una elección de cada uno, y a veces ni siquiera nos damos cuenta de cual es el viento que sopla en ese momento y la tormenta nos pilla desprevenidos, sin ni siquiera un paraguas o un chubasquero. Pero lo bueno de toda tormenta es que en algún momento termina, puesto que el agua evaporada del cielo ha caído ya en forma de gota. Y cuando el agua está formando charcos, no tapa al sol en el cielo, que la irá evaporando y secando poco a poco. Esa es otra forma de ver la vida.


 { Con lo fácil que sería ser...
una marea...
una pompa de jabón.... }


Parte 7: Pompas de jabón.

Me imagino volando, elevándome, mecida por el viento, dejándome llevar. Soy tan sutil, tan leve, tan incorpórea, tan frágil... frágil. Cualquier cosa que me toque me puede explotar, pero yo no puedo esquivarlas porque mis movimientos no depende de mi. Y si, de repente, me deshago en finísimas gotas de jabón, pierdo mi aire interior, se junta con el viento y no volveré a encontrarlo, porque dejará de existir. Porque ya no será mi aire, sino unas partículas más perdidas en el viento que volará sobre mis gotas, que, precipitadas sobre el frío suelo, habrán creado pequeños charcos de diminutos recuerdos.
No quiero ser una pompa de jabón, quiero elegir hacia dónde va mi vida, no quiero ser una de muchas que, en su intento de ascender hacia el cielo, se pierden en el dificil camino de la vida.
Tampoco quiero seguir a la luna, al sol, a su atracción, como una marea. No quiero hacer lo que tú quieras o lo que nadie quiera. Ojalá coincida con mis deseos, pero si no es así... caminaré hacia adelante, sorteando mis propios obstáculos, chocándome con ellos, pero yo los elegiré. Viviré. Viviré yo, como yo desee.


{ " Abrazar.
Coger de la mano.
Sonreír.
Tocar.
Rozar.
Besar." }


Parte 8: YO

Yo... ¿soy YO? ¿Hago en todo momento lo que creo que debo hacer, o lo que la gente opina que yo debo hacer? ¿Digo lo que debo decir, o lo que realmente quiero expresar? ¿Me conocen? ¿Me conozco?... ¿Me conozco a mí o a MÍ? Yo soy la persona que todo el mundo ve, la que actúa como siempre, la que mira, la que escucha, la que sonríe, llora, grita, asiente y susurra. YO soy la que, además, siente; reflexiona; se pregunta cosas; quiere; calla... soy más real para MÍ. Porque hay en momentos en los que quiero decir y no puedo, gritar y no me sale la voz, llorar y reprimo las lágrimas. Porque hay momentos en que yo no soy YO, y momentos en los que ni siquiera soy yo.
Al lado de la persona a la que quieres, o a la que tu crees querer.
Es fácil decir: "Está lloviendo" puesto que ambas personas pueden alzar sus vistas al cielo y ver como gotas caen del cielo, es obvio, es una idea, y son dos palabras.
Es difícil decir: "Te quiero", "Me gustas", "Te comería"; siguen siendo dos palabras, un mensaje, algo que tu también calificarías como cierto, pero a pesar de eso tu "yo" no consigue pronunciarlas y tu "YO" no está seguro de que sea correcto decirlas, por miedo al rechazo, a la sorpresa, o a la correspondencia. Sí, porque se puede tener miedo de amar y ser amado, porque es peligroso, porque estas totalmente expuesto, porque dejas de ser tú y eres TÚ cuando hablas con esa persona. Porque al igual que te hará sonreír como nunca, puede dañarte horriblemente, no voluntariamente (o quizás sí) aunque sí dañarte.
No me conoces, no te conozco; no conozco a nadie realmente, ni siquiera me conozco a MÍ.


{ "Duele, me duele
como una puñalada;
duele físicamente, siento un nudo en el estómago
y mis lágrimas amenazan con salir,
pero eso no importa
me duele dentro
no en el corazón, más dentro aún
y duele mucho" }


Parte 9: El beso I - conversaciones de corazones solitarios II (o ya no tan solitarios)

- [...]
+ [...]


{ "Y es tan frecuente como extraño,
si no puede hacerte daño
no te hará feliz"
-Fito y los Fitipaldis-" }


Parte 10: El beso II

He dado un beso por cariño, he dado un beso por probar, he dado un beso por el momento, he dado un beso por creer que estaba enamorada; he besado por besar, he besado por compromiso, he besado por amor y por no amor. He besado y no se por qué.  He besado en un prado, en una casa, en medio de una carretera, en un cementerio, en la más profunda oscuridad. He besado porque he querido, porque quiero y porque querré. He besado a quien yo he querido. Espero seguir haciéndolo.
¿Por qué?
Porque sí, porque no, y porque tal vez...
¿Por qué a ellos?
No se...
¿Cuándo?
A veces, siempre y nunca...
Besar es una forma de demostrar tu cariño en ocasiones. Besar es de dos, que es lo difícil. No tanto como encontrar la correspondencia al amar, pero, ¿si no me quieren besar? Lanzarte, ver que puede ser, es difícil. ¿Besar o dejarte besar?



{ "Tras un rastro de hojas secas
Que dejas en tu huída
Yo compongo mis pasos
De idas y venidas.
Tras estos ojos llorosos
Compuestos de mares y pozos
De recuerdos y esbozos
De cosas que no olvidas
¿por qué ángel caído
pones fin tu alegría?" }


Parte 11: Mi medio YO, tu medio TÚ y NOSOTROS, que no existe.

Me considero una persona concreta, no creo que necesite una persona que me complete. Una media naranja. Porque soy un limón, un limón entero; amarillo, alegre, ácido, casi incomible (aunque a mi me gusta comerme limones enteros, debo admitir). Temo encontrarme con un exprimidor que me parta en dos, me quite el jugo de mi mitad y se lo beba para después escupírmelo en la cara.
Suena extraño, lo se. Suena loco, también lo comprendo.
Tal vez no compartas mi opinión, quizás pases el resto de tu vida encontrando "tu mitad", pero TÚ no eres "T" ni eres "Ú", eses TÚ, completamente, y si no eres consciente de ello, no seré yo la que te saque de tu error, porque igual es así y soy yo la que no doy cuenta de ello. La que vive con una venda sobre los ojos, creyéndose entera, y, por eso, no siendo más que la mitad, que un cuarto de la mitad, que una milésima de alguien, y no ser nadie. Igual no soy nadie y no me doy cuenta de que me falta alguien para completarme, no un "nosotros", que sí apruebo y creo posible, si no un "NOSOTROS" (Con el que por fin, según la teoría de la media naranja, podría ser YO).
No es tanto que yo no crea que nadie me complete si no que no creo que YO no completo a nadie.
Es un pensamiento algo pesimista, puede parecer, pero no me lo parece. Simplemente, opino que cada uno es una persona con un "él" un "Él" o un "ella" y un "ELLA" completos.
Y mi "yo" completa mi "YO".
Y tu "tú" completa tu "TÚ".
No obstante, sé que me contradigo al seguir buscando un "nosotros". No me malinterpretéis. Querer a alguien y que él te quiera es bonito, y encontrar a la persona correcta (en ese momento, porque la persona correcta varía según situaciones y vivencias) es precioso. Solo digo que aún estando los dos juntos, no somos una persona completa, cada uno tiene pensamientos, opiniones, vida... no junto a su pareja. Muchas personas cometen el error de volcar todas sus emociones y su existencia en una persona, y si ésta les falla, no saber que hacer. Eso es lo que yo creo que no debe suceder, las cosas pasan, las personas cambian o las descubres, TÚ cambias, las situaciones cambian, conoces a gente, y no debes sentirte culpable porque las cosas terminen; solo debes saber ser tú y TÚ y salir de la situación lo más felizmente posible. Porque si no eres feliz, ¿Quién lo va a ser por ti?

{ "Yo te miro,
tú me miras,
sonríes y sonrío un poco,
mis ojos lo dice todo
pero no lo entiendes;
ay si supieras...
si tú supieras..." }


Parte 12: Conversaciones de corazones solitarios III

- Tengo miedo.
+ ¿De qué?
- De todo.
+ De sufrir...
- ¿Y si no siente lo mismo?
+ ¿ Y si sí?
- ¿Y si no?
+ ¿Y cómo lo sabrás si no se lo preguntas, si no le dices...?
- ...si no le digo no pierdo.
+ Ni ganas nada.
- Ni me duele.
+ Te dolerá igual. Siempre te quedará el "y si..."
- ¿... y si era sí?
+ Y si...
- ¿... y si era no?

{ "Corre.
Corre lejos, corre deprisa,
corre todo lo que puedas;
no dejes que te alcance, ten fuerza;
procura no acabar saboreando en tu boca
el dulce y a su vez amargo sabor del amor" }


Parte 13: 24h.

Parte más bonita, el número de la mala suerte que a pesar de eso me gusta. 24h para pasar por todas mis formas de ser. Un día da para mucho y para nada. Pero obviamente, nos referimos al tiempo. A una hora, un minuto, un segundo. Puede pasar un año y que nada cambie, y un segundo puede cambiarlo absolutamente todo. Un nacimiento, una muerte, un beso, una bofetada, una palabra (que puede doler más que cualquier puñalada o puede alegrar como nada), una caricia, un deseo, una lágrima; todo puede surgir en un segundo.
No deseo ahora ponerme melodramática sino todo lo contrario, hay al menos 24 cosas que me hacen sonreír (o que me hagan feliz), y pienso enunciarlas porque quiero, y porque soy yo la que escribe para mí.
Una de la mañana: Correr, cansarme y tumbarme en el primer sitio que haya al aire libre.
Dos de la mañana: Ver moverse las nubes en verano mientras escucho de fondo el ruido del mar.
Tres de la mañana: Silencio.
Cuatro de la mañana: Pasear bajo la lluvia sin paraguas y calarme hasta los huesos.
Cinco de la mañana: Una ducha tan caliente que me enrojezca la piel.
Seis de la mañana: Cantar sin importar quien me escuche.
Siete de la mañana: Escribir, leerlo y ver lo loca que estoy.
Ocho de la mañana: Saber que hay gente que me quiere (familiar o en forma de amigos) con los que podré contar.
Nueve de la mañana: Ponerme la ropa que yo quiera sin importarme lo que digan de mí.
Diez de la mañana: Irme a leer sola un buen libro.
Once de la mañana: Estar en compañía de mis amigos y saber que confían en mí.
Doce del mediodía: Mirar al horizonte y pensar.
Una de la tarde: Bailar.
Dos de la tarde: Escuchar música, su letra y sentirme identificada con ella.
Tres de la tarde: Que me sonría.
Cuatro de la tarde: Hablar con la gente tan naturalmente que me miren con cara rara, y entonces reír.
Cinco de la tarde: Tener un nudo en el estómago al intentar hablar de tu ex a quien te gusta y no aclarar tus ideas, quedando como una estúpida (basado en hechos reales).
Seis de la tarde: Saber que haces algo bien.
Siete de la tarde: Preparar algo para comer, que salga horriblemente mal pero comerlo de todas formas porque lo he hecho yo.
Ocho de la tarde: Que me escuchen.
Nueve de la noche (horario de verano): Escuchar.
Diez de la noche: Tener frío y ponerme 20.000 capas de ropa.
Once de la noche: Hacer reír a la gente.
Doce- media noche: vosotros.

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