Espacio de autocompasión.
Aunque nunca he sido muy partidaria de la autocompasión, creo que este es mi momento.
Momento y lugar para cagarme en todo lo cagable y quejarme un poco de esta basura de momento vital por el que estoy pasando. En el que me va de puta madre pero no soy capaz de sentirme bien.
Puede parecer contradictorio y lo sé, y no creo que encuentre manera alguna de expresar de forma concisa lo que siento porque creo que no es racional. Y es gracioso que lo diga alguien que opina que sólo la genética y el marco contextual y la historia vivida influyen en el estado anímico y la actitud de una persona. Tengo:
- Todas las facilidades vitales que uno pudiese desear respecto a apoyo familiar.
- Personas que me adoran y a las que adoro locamente.
- Dinero suficiente para comprarme una camiseta negra de vez en cuando.
- Unas asignaturas mínimamente interesantes que pueden llevarme a comprender qué me sucede.
- Un piso espacioso y jipioso a partes iguales.
- Leggins y botas negras a mansalva.
- Una cuenta en Spotify que me permite escuchar Nirvana las 18h al día que estoy despierta ( sin contar los anuncios de reggaeton que ponen por joder).
Y aún así, hay veces que no considero que sea feliz.
Momentos de dejadez absoluta y momentos en los que me gustaría matar a alguien. Así transcurre mi día a día.
Me cago en Dios, me cago en la puta Virgen y me cago en todos los Borbón si hace falta.
Momento y lugar para cagarme en todo lo cagable y quejarme un poco de esta basura de momento vital por el que estoy pasando. En el que me va de puta madre pero no soy capaz de sentirme bien.
Puede parecer contradictorio y lo sé, y no creo que encuentre manera alguna de expresar de forma concisa lo que siento porque creo que no es racional. Y es gracioso que lo diga alguien que opina que sólo la genética y el marco contextual y la historia vivida influyen en el estado anímico y la actitud de una persona. Tengo:
- Todas las facilidades vitales que uno pudiese desear respecto a apoyo familiar.
- Personas que me adoran y a las que adoro locamente.
- Dinero suficiente para comprarme una camiseta negra de vez en cuando.
- Unas asignaturas mínimamente interesantes que pueden llevarme a comprender qué me sucede.
- Un piso espacioso y jipioso a partes iguales.
- Leggins y botas negras a mansalva.
- Una cuenta en Spotify que me permite escuchar Nirvana las 18h al día que estoy despierta ( sin contar los anuncios de reggaeton que ponen por joder).
Y aún así, hay veces que no considero que sea feliz.
Momentos de dejadez absoluta y momentos en los que me gustaría matar a alguien. Así transcurre mi día a día.
Me cago en Dios, me cago en la puta Virgen y me cago en todos los Borbón si hace falta.
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