Bailando, despegas tus pies del suelo y danzas sobre las nubes.
Tus piernas se elevan y tu cabello ondula de un lado para otro, siguiendo el ritmo de esta sinfonía.
Y el viento entona los acordes que te hacen retorcerte, girando como un torbellino, haciendo que la niebla se enrosque a tu cintura y cree un efímero tutú que acompaña tu angelical ritmo.
Siguen tus brazos tu grácil coreografía, y todo parece haber salido de un sueño.
Los rayos del sol silban tu nombre, dios...
Como no consiga cerrar los párpados voy a estallar de amor.

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