La escasez del olvido
Quiero tumbarme a tu lado a ver pasar el tiempo, y sentir que no superamos los segundos, inmóviles ante nosotros.
Era invierno y sus pensamientos se congelaban modelando estrellas de recuerdos no olvidados. Caían entonces al suelo, cubriéndolo por completo, y ella resbalaba en la alfombra de sus memorias; nadando en ellas, clavándose sus cristales.
Fue como un libro que te envuelve con tus páginas, su historia; como una mancha de tinta que, una vez provocada, no para de extenderse por el papel...
Le dedicó su existencia, todos los minutos que le fueron brindados por el tiempo. Suplicó a Cronos alargar su letargo y seguir paralizando las horas.
Pero, al igual que un libro, todo llega a un fin, y en algún momento uno debe superar leer esa última página que nos lleva al desenlace y final de nuestra ficción.

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